Guardianes de las abejas nativas impulsan el turismo y la conservación en Colombia durante el XI Encuentro Colombiano sobre Abejas Silvestres
Guardianes de las abejas invitan a conocer sus territorios y experiencias comunitarias.
Las abejas nativas sin aguijón se han convertido en símbolo de conservación, educación ambiental y turismo comunitario en diferentes regiones de Colombia. Durante el XI Encuentro Colombiano sobre Abejas Silvestres, guardianes de estos importantes polinizadores compartieron sus experiencias y proyectos que hoy fortalecen las economías locales y promueven el cuidado de la biodiversidad.

Desde distintos territorios del país, los participantes hicieron una invitación abierta para que turistas, investigadores y amantes de la naturaleza visiten sus regiones y conozcan de cerca el trabajo que vienen desarrollando junto a sus comunidades alrededor de las abejas nativas.
La Mesa, Cundinamarca: conservación y conexión con las abejas nativas
Desde La Mesa, Cundinamarca, José Isidro Vargas, junto a Campo Colombia y Ayni Santuario de Abejas, vienen fortaleciendo procesos enfocados en la conservación de las abejas sin aguijón, la educación ambiental y el turismo de naturaleza.
Su trabajo busca acercar a las personas al mundo de las abejas nativas mediante experiencias de aprendizaje, sensibilización y conexión con la biodiversidad. A través de estos espacios, visitantes y comunidades pueden comprender la importancia de las abejas en los ecosistemas, la producción de alimentos y la conservación de los bosques tropicales secos presentes en esta región del Tequendama.
Además de promover la protección de estos polinizadores, la iniciativa también impulsa el turismo consciente y comunitario, generando nuevas alternativas económicas sostenibles para el territorio.

Turismo de naturaleza y la ruta de la miel en Cauca
Uno de los proyectos que más llamó la atención fue el liderado por Jhonny Cuellar, del emprendimiento Árbol y Miel, ubicado en Piamonte, Cauca.
Actualmente, Jhonny trabaja con 27 especies de abejas nativas sin aguijón, convirtiéndose en uno de los procesos de conservación y educación más interesantes de su territorio. Su iniciativa busca integrar la meliponicultura con el turismo de naturaleza a través de experiencias enfocadas en el aprendizaje, la conservación y el bienestar ambiental.
Entre sus apuestas se encuentra la implementación de un sistema de cabañas rurales para recibir visitantes interesados en conocer la “Ruta de la Miel” y el “Sendero de las Especias”, espacios donde las personas podrán aprender a identificar, cuidar y proteger las abejas nativas mientras recorren paisajes naturales del Cauca.

Este modelo busca no solo conservar las especies, sino también generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales mediante un turismo responsable y educativo.
Conservación y tradición desde Casanare
Por su parte, Karen Orozco, del municipio de Trinidad, Casanare, viene desarrollando un proceso de conservación basado en la tradición familiar y el conocimiento ancestral sobre las abejas.
Karen explicó que anteriormente sus antepasados conservaban las abejas en troncos de madera, una práctica tradicional que hoy ha comenzado a tecnificarse para garantizar un manejo más sostenible y una mejor conservación de estas especies.

Su trabajo se enfoca especialmente en las abejas favosas, consideradas la única especie con la que cuentan en esta región del país. A través de procesos educativos y turísticos, busca visibilizar la importancia de estas abejas y enseñar que pueden ser trabajadas y conservadas en familia desde los hábitats rurales y espacios cercanos a las viviendas campesinas.
Además, Karen promueve el turismo de naturaleza como una herramienta para que más personas conozcan la riqueza ambiental de Casanare y comprendan el papel fundamental que cumplen las abejas en los ecosistemas y en la producción de alimentos.
Abejas silvestres: conservación, turismo y futuro
El XI Encuentro Colombiano sobre Abejas Silvestres continúa consolidándose como un escenario importante para fortalecer redes de conservación, intercambio de saberes y desarrollo sostenible en Colombia.

Los guardianes de las abejas nativas coinciden en que proteger estos polinizadores también significa proteger el agua, los bosques, la seguridad alimentaria y las tradiciones de las comunidades.
Hoy, iniciativas como las de José Isidro Vargas en La Mesa, Cundinamarca; Jhonny Cuellar en Piamonte, Cauca; y Karen Orozco en Trinidad, Casanare, demuestran que las abejas sin aguijón también pueden convertirse en una oportunidad para impulsar el turismo comunitario, la educación ambiental y la economía local desde el respeto por la naturaleza.

