Trabajo comunitario hace realidad puente peatonal en la vereda San Esteban de La Mesa
La unión de los campesinos permitió construir una obra que brindará mayor seguridad a niños, jóvenes y habitantes de la comunidad.
La solidaridad y el trabajo comunitario volvieron a demostrar su poder en la vereda San Esteban, zona rural de La Mesa, Cundinamarca, donde la comunidad logró construir un puente peatonal sobre la quebrada La Quijana, un paso que durante años representó un riesgo para quienes debían cruzarlo diariamente.

La iniciativa nació de la preocupación de los habitantes por las crecientes de la quebrada, que en épocas de lluvia impiden el paso de estudiantes, trabajadores y campesinos que se movilizan a pie o en bicicleta. La fuerza de las aguas ha sido históricamente un peligro para la comunidad y, lamentablemente, en años anteriores se registraron accidentes que dejaron profundas huellas entre los habitantes, incluyendo la pérdida de una vida.
Ante esta situación, la comunidad decidió organizarse y actuar. Durante el año pasado comenzaron una serie de actividades para recaudar los recursos necesarios que permitieran comprar los materiales para la construcción del puente.
En entrevista con la revista Destinos y Aventura, el presidente de la Junta de Acción Comunal de San Esteban, Enrique López, destacó que la obra es el resultado del esfuerzo colectivo de toda la comunidad.
"Todo ha sido un trabajo comunitario. Comenzamos el año pasado realizando rifas, un bazar con venta de asado de carne y otras actividades para reunir los recursos que necesitábamos. Hoy vemos el resultado de ese esfuerzo y me siento muy agradecido con toda la comunidad por su compromiso y apoyo constante", afirmó.

La construcción del puente contó además con el liderazgo técnico del ingeniero Enrique Jesús Vargas, integrante de la misma comunidad, quien dirigió la ejecución de la obra y acompañó cada una de las jornadas de trabajo.
Según explicó, la participación de los habitantes fue ejemplar.
"La comunidad es muy comprometida. Así sí vale la pena seguir trabajando por estos proyectos. Todos participaron: hombres, mujeres, jóvenes y campesinos aportaron su esfuerzo para sacar adelante esta obra", señaló.

Más que una estructura física, el nuevo puente representa una muestra de organización, sentido de pertenencia y amor por el territorio. Gracias a esta obra, decenas de familias tendrán un paso más seguro durante todo el año, especialmente en temporada de lluvias.
La experiencia de San Esteban se convierte en un ejemplo inspirador de cómo la unión comunitaria puede transformar las dificultades en oportunidades y generar soluciones reales para mejorar la calidad de vida en el campo colombiano.

